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Por qué la perspectiva favorece tu creatividad

Puedes hacer cosas que te ayuden a mejorar tu creatividad

“Ninguno de nosotros nació pensando: ¿qué hay de verdad aquí? ¿Qué es lo que queremos conseguir? ¿Cuál es la siguiente acción que deberíamos llevar a cabo? ¿Quién lo va a hacer?… Y si así fue, debieron suprimir esta tendencia de nuestra programación a una edad muy temprana.” David Allen

Para poder explicar el motivo por el que, desde mi punto de vista, practicar los hábitos relacionados con la perspectiva de GTD® favorecen la creatividad, necesito partir de una hipótesis.

La hipótesis es que las personas que actúan de manera creativa e inteligente de forma sostenida en el tiempo son personas que, independientemente de su capacidad intelectual, saben lo que quieren, tienen claridad sobre su marco de actuación y son capaces de intuir las posibles consecuencias a corto, medio y largo plazo de sus acciones y decisiones.

En definitiva, saber lo que queremos, y tener bien definidas «las condiciones de contorno», nos permite ver con mayor claridad el «campo de juego». Esto hace que tengamos más facilidad para encontrar múltiples y creativas alternativas para casi cualquier tema, independientemente de lo complicado que parezca a priori.

Aunque la mayoría de las personas, de forma natural, sabemos lo que queremos, y tenemos claridad sobre el «campo de juego» en lo relativo a algunos aspectos de nuestra vida, es difícil que tengamos ese mismo nivel de capacidad para todos los asuntos de todas las áreas de nuestra vida.

Me parece muy complicado ser capaz de encontrar múltiples soluciones creativas sobre todos los temas. Por muy inteligentes que podamos ser, sin saber lo que queremos, ni tener claridad sobre nuestro marco de actuación. En definitiva, sin haber dedicado tiempo y atención a reflexionar. Por el contrario, el hacer una reflexión sistemática sobre nuestro mundo nos facilitará ser capaces de encontrar múltiples soluciones creativas.

Aunque mi hipótesis de partida está basada únicamente en mi subjetividad. Es posible que tú también hayas observado como personas inteligentes que son capaces de encontrar soluciones brillantes en algunas facetas de su vida, son tremendamente torpes en otras facetas, a pesar de haber demostrado su capacidad intelectual y su capacidad para ser creativos en la búsqueda de soluciones.

La perspectiva en GTD nos invita a pararnos y reflexionar sobre múltiples aspectos, a hacerlo desde «distintos ángulos» y a «diferentes niveles» para que, en el día a día, e independientemente del lugar o situación en la que nos encontremos, seamos capaces de encontrar soluciones brillantes y creativas, «aparentemente», de forma innata.

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Para tener las cosas claras usa GTD®

Para tener las cosas claras usa GTD. Tener las cosas claras sobre qué hacer y qué no hacer es un excelente fin en sí mismo y uno de los resultados de practicar GTD.

Por una parte, con «los cinco pasos» de GTD, mejoramos nuestra productividad personal de forma significativa, como resultado de tener la información sobre todas las cosas que tenemos, o queremos, hacer, así como el enfoque mental adecuado para hacerlas.

Por otra parte, la perspectiva es la parte de la metodología de GTD que nos ayuda a tener más claridad sobre nuestras elecciones y nos permite tener una actitud más proactiva en nuestro día a día.

Pero, aunque la parte de perspectiva parece ser la principal encargada de aportarnos claridad sobre nuestras elecciones, lo cierto es que para muchas personas tener «sensación de control» – un sistema de confianza que les aporta información fiable – les resulta suficiente, y nunca sienten interés por la parte de perspectiva. Esto es lógico ya que, en cierto modo, cuando practicamos «los cinco pasos» de GTD mejora nuestra «perspectiva», aunque no le prestemos atención, a nivel consciente, a los niveles de perspectiva más elevados.

Esto se debe a que tener nuestro mundo bien organizado nos proporciona una «mejor óptica», que favorecerá tener una mejor visión general de nuestro mundo.

Practicar «los cinco pasos» nos facilitan tener un estado mental apropiado para ver con claridad más allá de nuestro día a día.

Todos los usuarios de GTD hemos experimentado como cuando usamos la mente para pensar en lugar de usarla para intentar que no se nos olviden las cosas:

  • Estamos mejor preparados para adaptarnos a los posibles cambios
  • Somos capaces de aprovechar mejor las oportunidades que nos puedan surgir
  • Escuchamos con mucha más claridad lo que nos dicen o, lo que no nos dicen, las personas con las que nos relacionamos.

En definitiva, tener sensación de control también nos ayuda a saber elegir mejor y a ser más proactivos.

Pero dejar de lado la parte de perspectiva es perderse una parte importante de la metodología. Tener ciertas rutinas que nos permitan revisar los factores que influyen sobre nuestras decisiones, nos dará aún mayor seguridad sobre qué estamos tomando las mejores elecciones y evitará que nos sintamos inseguros sobre lo que dejamos sin hacer.

Cuando David Allen nos habla de tener “la mente como el agua”, nos está hablando de tener una mente preparada, enfocada, centrada y libre de interrupciones. Una mente que nos permita hacer aquello que necesitemos hacer en cada momento. Sin embargo, ¿es posible estar completamente centrados en lo que estamos haciendo cuando dudamos sobre lo que deberíamos estar haciendo? ¿Es posible tener claridad sobre la idoneidad de lo que hacemos cuando nunca dedicamos tiempo a pensar sobre nuestro propósito? ¿Podemos decidir bien sin conocer nuestros valores? ¿Somos capaces de ser proactivos  sin saber lo que deseamos que sea nuestra vida en el largo, medio y corto plazo?

El camino hasta haber interiorizado los hábitos que nos propone GTD exige perseverancia durante algún tiempo. Aunque, montar tu sistema GTD completo te aportará múltiples beneficios desde el primer momento. Mi recomendación es que una vez que te sientas cómodo practicando el modelo de «los cinco pasos» empieces con la parte de perspectiva. Hacerlo aumentará tu claridad a la hora de decidir qué hacer en cada momento, te aportará equilibrio entre lo personal y lo profesional, y mejorará tu visión estratégica.

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¿Qué es GTD?

¿Sabes qué es GTD?

“El gran secreto de pensar y actuar productiva y creativamente de forma eficiente consiste en centrarse en las cosas adecuadas en el momento adecuado” David Allen

Mi post anterior era el último de la serie #se+eficaz y mi intención es empezar a escribir, desde una perspectiva personal, sobre el Modelo de Horizontes De Enfoque, para luego seguir con el Modelo de Planificación Natural de Proyectos y, finalmente, escribir sobre el Modelo de Cinco Pasos para Dominar el Flujo de Trabajo.

Los principios productivos de la metodología GTD® se recopilan alrededor de estos tres grandes modelos, cada uno de los cuales está a su vez integrado por una serie de hábitos. Aunque la parte más conocida del sistema de productividad personal creado por David Allen es la parte relativa a los cinco pasos, no debemos olvidarnos de los otros dos modelos si queremos mejorar nuestra productividad personal de forma significativa.

Antes de empezar con la nueva serie #PerspectivaGTD, me gustaría compartir contigo un «esquema rápido» sobre los tres modelos de la metodología, que espero te resulte útil y puedas usar como índice de los temas que iré abordando en sucesivos posts.

A/ El Modelo de Horizontes de Enfoque, que nos aporta perspectiva, se estructura en seis niveles:

  • Propósito y principios: Hace referencia al significado que queremos dar a nuestra vida.
  • Visión: Es un conjunto de pensamientos, o imágenes mentales, sobre lo que queremos en la vida a largo plazo.
  • Metas y objetivos: Son nuestras aspiraciones a medio plazo.
  • Áreas de enfoque y responsabilidad: Son las distintas facetas de nuestra vida personal y profesional que son relevantes para cada uno de nosotros.
  • Proyectos: Son los resultados que necesitan más de un paso para completarse y que se pueden conseguir en menos de un año.
  • Suelo: Son todas las acciones actuales que hay que llevar a cabo.

B/ El Modelo de Planificación Natural de Proyectos:

Aunque en muchos proyectos los pasos a seguir para alcanzar el resultado son evidentes, en otros muchos casos no es así. En estos casos, GTD nos propone un modelo de Planificación Natural de Proyectos, que te permitirá ganar claridad sobre las opciones disponibles y poder así pasar de las intenciones a las acciones concretas. Los pasos que plantea este modelo son:

  • Definir propósito y principios: Identificar «para qué» hago el proyecto y pensar en los valores que van a estar presentes en dicho proyecto.
  • Visualizar los resultados: Es un ejercicio de visualización del resultado final del proyecto una vez conseguido con éxito.
  • Generar tormenta de ideas: Consiste en generar múltiples ideas sobre cómo lograr el resultado del proyecto.
  • Organizar: Identificar y definir las partes, componentes, secuencias, dependencias y, en general, todos los detalles para llevar a cabo el proyecto.
  • Próximas acciones: Identificar las acciones concretas que podemos llevar ya a cabo para que el proyecto comience a avanzar.

C/ El Modelo de Cinco Pasos para Dominar el Flujo de Trabajo, que nos aporta sensación de control y que consiste en los siguientes hábitos:

Como ves, GTD® es muchas cosas. Por una parte, es una metodología de productividad personal basada en hábitos. Por otra, es la suma de tres modelos que se complementan y refuerzan mutuamente. Y, para mí, es una forma de relacionarme con la realidad que me permite hacer más cosas y además disfrutar más con lo que hago.

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Se+eficaz 52: ¿Quiénes usan GTD®?

¿Quiénes usan GTD?

“Busca el éxito, no la perfección. Nunca renuncies a tu derecho a equivocarte, porque entonces perderás tu capacidad de aprender cosas nuevas y de salir adelante en tu vida. Recuerda que el miedo siempre acecha detrás del perfeccionismo. Afrontar tus miedos y concederte el derecho a ser humano puede convertirte paradójicamente en una persona mucho más feliz y mucho más productiva.” Dr. David M. Burns

El último capítulo del libro «Sé más eficaz» lleva por título “Los mayores éxitos surgen del mayor número de fracasos” y, aunque no tengo nada en contra de los fracasos, ya que entiendo que son parte del proceso de aprendizaje, no comparto esa afirmación. En mi experiencia, mis mayores «desastres» han surgido del mayor número de fracasos.

Según dicen, los aviones llegan a su destino, aunque estén fuera de su trayectoria ideal la gran mayoría del tiempo, porque corrigen constantemente su rumbo. Yo no sé si esto es cierto, pero, en cualquier caso, no creo que el motivo de su éxito sea que constantemente corrigen su error, sino la claridad sobre el lugar al que quieren llegar unido a que van tomando decisiones acertadas en cada momento en función de su posición y su objetivo. Es decir, practican la «planificación adaptativa».

Coincido completamente con David Allen en que un gran enemigo de cualquier aprendizaje es la búsqueda inmediata de la perfección. Frente a nuestros errores, podemos tomar la decisión de aprender de ellos, y modificar nuestro comportamiento para así conseguir aquello que nos proponemos o, por el contrario, aprovechar nuestros errores para flagelarnos, sentirnos mal y tener una excusa fácil para abandonar.

Lo importante, desde mi punto de vista, para alcanzar el éxito en cualquier actividad que requiera un cambio de hábitos, es afrontar dicho aprendizaje con deportividad y ser «inasequible al desaliento». Es decir, ser una persona «cabezota», o resiliente, que suena mejor 😉

En mi caso, el éxito en el aprendizaje de GTD fue debido a tener una motivación clara que me empujara a usar esta metodología, junto a la determinación de volver a mi sistema todas las veces necesarias aunque, en algunas épocas o circunstancias, dejara de usarlo. Curiosamente, estos dos factores son los mismos que he visto en todas las personas que conozco que usan GTD.

Cuando me preguntan qué tipo de personas consiguen adoptar GTD, mi respuesta siempre es la misma: solo practican y aprenden GTD aquellas personas que tienen motivación, es decir, motivos que les llevan a hacer el esfuerzo de cambiar sus hábitos y, además, el firme compromiso de seguir intentándolo, las veces que sea necesario, hasta cambiarlos.

Por otro lado, si eres de esas personas que ya se han embarcado en el viaje de aprender GTD, y tienes los motivos y el compromiso necesario, te recomiendo que pongas tu atención en el objetivo, más que en tus errores, y que en cada momento tomes las mejores decisiones que te ayuden a alcanzar tu destino.

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Se+eficaz 51: ¿Cómo tener sensación de Control?

¿Cómo tener sensación de Control?

La mejor forma de dejar de sentir mareo cuando viajas en coche es pasar a conducir dicho coche. Nunca te mareas cuando eres tú quien lleva el volante, aunque te encuentres en una carretera complicada y con muchas curvas.

De la misma marea, no llevar “el volante” en lo relativo a nuestro trabajo, favorece que aparezca el estrés, sobre todo, cuando hay mucho trabajo. Por el contrario, si eres tú quien lleva las riendas de su trabajo, nunca perderás la sensación de control, aunque tengas mucho trabajo, muchos compromisos o  muchos asuntos pendientes.

Los comportamientos que hacen que te mantengas «al volante» son:

Cuando tienes los hábitos de trabajo adecuados sentirás que eres tú el que tiene el control. Aunque el día a día intente desbordarte, a pesar de que todo parezca urgente, aunque te gustaría que los días tuvieran más horas, sentirás que dominas la situación y no que la situación es la que te domina a ti.

En ocasiones, nos toca conducir por carreteras difíciles y con poca visibilidad, y es precisamente en esas situaciones cuando necesitamos poner especial atención con no soltar «el volante».