¿Estás preparado para «estar preparado»?
Sí quieres obtener resultaos diferentes, debes realizar primero un cambio de enfoque. En
cuanto cambies la imagen que tienes en la mente, comenzaran a ocurrir automáticamente
cosas distintas. David Allen
Estar pendiente, relajado y atento en la actividad que estamos llevando a cabo aumenta nuestra productividad personal.
En nuestro día a día pasan cosas que, en mayor o menor medida, rompen con nuestro estado de equilibrio interno. Independientemente de las causas que las ocasionen, todos vivimos situaciones que nos enfadan, nos frustran y nos decepcionan, pero a pesar de ello tenemos que seguir con nuestro día.
Creo en la utilidad de todas las emociones, incluso las “negativas”. Me encantaría que me afectaran siempre en su justa medida, y que nunca me bloquearan ni rompieran mi concentración.
No me considero ninguna experta en el arte de cambiar, con rapidez, las emociones a mi antojo. Personalmente me queda por aprender en este campo y sigo trabajando en ello. Pero si algún día soy capaz de estar en mi mejor momento mental precisamente cuando pasan cosas que me frustran y me cabrean, os contaré con detalle como lo he conseguido ;-)
Siempre me han impresionado las personas que son capaces de, pase lo que pase, permanecer en un estado mental calmado y centrado, y admiro la habilidad que tienen algunas personas para cambiar el enfoque y contar, con rapidez, con un estado mental centrado, equilibrado y atento. Me parece una competencia profesional muy valiosa y sin duda, una competencia que incrementa nuestra efectividad.
Llevar a cabo nuestros compromisos cuando estamos concentrados, serenos y atentos en lo que estamos haciendo nos permite hacer nuestro trabajo en menos tiempo y con mejor calidad. Pero cuando algo «nos toca la fibra» es probable que la concentración y la serenidad desaparezcan y, si queremos seguir actuando con profesionalidad, tendremos que recuperar esa serenidad y enfoque con la mayor rapidez posible. Pero ¿cómo lo conseguimos? Una buena manera es evitando tener múltiples asuntos en la cabeza, o sobre la mesa, sin decidir, organizar ni resolver.
Estar centrado, en cualquier situación, y tener una buena actitud mental, pase lo que pase, es una competencia clave para los profesionales del conocimiento. Capturar todos los inputs, decidir sobre ellos, tener todo organizado y cumplir con nuestros compromisos nos evita estrés y nos facilita la posibilidad de recuperar nuestra concentración con rapidez.

Desde mi experiencia, la mayoría de las personas que son capaces de mantener un estado mental calmado y centrado, lo hacen suprimiendo sus emociones, porque valoran más ser productivo que ser humano.
Los humanos somos seres emocionales. Ignorar nuestras emociones tiene resultados negativos a largo plazo y por tanto se debe considerar una incompetencia profesional.
No te preocupas por tus emociones, dalas tiempo y huye del cortoplacismo de las personas ‘tranquilos’.
Yo sí he conocido personas con la capacidad de reaccionar de forma proporcional y permaneciendo centradas y en equilibrio además de ser seres humanos muy humanos.
Yo estoy convencida, y creo que tú también, que se puede ser productivo y humano. También creo que coincidimos en que tener múltiples asuntos en la cabeza, o sobre la mesa, sin decidir, organizar ni resolver es muy negativo si queremos estar más centrados y atentos.