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Sé+eficaz 47: Desconectar mentalmente mejora la productividad personal

Desconectar mentalmente mejora la productividad personal

«Pienso 99 veces y nada descubro. Dejo de pensar, me sumerjo en el silencio, y la verdad me es revelada.» Albert Einstein

Nos dice David Allen que para ganar velocidad es necesario frenar. Que es importante relajarnos, cambiar el ritmo y que, cuando menos ganas tenemos de parar, tal vez sea ese el momento justo para hacerlo.

Nos cuesta parar, y dejar lo que estamos haciendo, cuando sentimos que no estamos obteniendo los resultados que queremos obtener. A pesar de que casi todos hemos tenido alguna experiencia realizando alguna actividad, en la que, tras un periodo de descanso, hemos obtenido un avance significativo que no estábamos obteniendo mientras estábamos empeñados en avanzar.

Es como si las personas tuviéramos un sistema interno de «resistencia al cambio» que se hace más fuerte cuanta más presión ejercemos sobre él y que desaparece cuando dejamos de ejercer presión.

En ocasiones intuimos que seguir insistiendo en un tema es una pérdida de tiempo que no conduce a nada. Sabemos que lo mejor que podríamos hacer es parar, despejarnos, descansar, dar un simple paseo o charlar con algún amigo, y posteriormente retomar el tema desde una nueva perspectiva. Conectar y luego desconectar mentalmente mejora la productividad personal

Nuestra atención consciente es tremendamente valiosa. Es un factor clave para incrementar nuestra productividad personal, pero para poder estar concentrados y atentos, necesitamos una mente descansada.

A día de hoy, la neurociencia nos dice que si queremos que nuestro cerebro funcione de forma óptima es imprescindible permitirle divagar con regularidad. Sabemos que un cerebro a pleno rendimiento es un cerebro que descansa, y para que nuestra mente descanse tenemos que permitirle «desconectar». Como cuenta Antonio José Masiá en su blog, la «mente errante» proporciona descanso a los circuitos que se ocupan de gestionar la intensidad de nuestro foco.

Así que tener el hábito de parar, relajarnos y evaluar nuestra situación, es una buena estrategia para mejorar nuestra productividad personal o, dicho de otro modo, «vísteme despacio que tengo prisa».

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Sé+eficaz 46: Abandona las viejas verdades

Abandona las viejas verdades cuando te perjudican.

“La gente que tiene una visión más elevada de lo que está haciendo actúa más fácilmente. En cierto sentido, cuanto más lejos está el «allí» que te has puesto de meta, más opciones puedes buscar a tu alrededor para llegar hasta él y más relajadas y fáciles pueden ser tus correcciones por el camino” David Allen

Nuestra vida está cargada de rutinas y, probablemente, la mayoría de ellas sean de gran utilidad. Pero, es importante estar alerta para romper con todas las rutinas que no solamente no suman a nuestra vida, sino que restan.

Tal vez, algunas de nuestras rutinas, nunca debieron aparecer porque no nos conducen a nada positivo. Y otras, que en un momento pudieron ser válidas, necesitan cambiar o desaparecer cuando cambian nuestros objetivos o aparecen nuevas metas.

Tener presentes nuestros objetivos y estar atentos a nuestra intuición, para darnos cuenta cuando la realidad ha cambiado, nos ayudará a volver a evaluar nuestras rutinas y a incorporar cambios en nuestro día a día. Dice David Allen que «Cuanto más amplio es tu horizonte, más fluidos son tus movimientos«.

Probablemente conozcáis la metáfora de la rana que cuenta como, si ponemos una rana en agua fría y encendemos un pequeño fuego que va calentando el agua lentamente, la rana permanecerá en el agua hasta cocinarse y morir. Abandona las viejas verdades hubiera sido mejor para la pobre rana.

Creo que todos vivimos situaciones como la de la rana, en mayor o menor medida. En ocasiones nos cuesta admitir que algo no está funcionando y nos resistimos a la incomodidad de cambiar las cosas. Pero, en mi opinión, siempre es bueno admitir que las cosas no están funcionando y probar con algo nuevo, aunque aún no estemos seguros de que eso nuevo vaya funcionar. A fin de cuentas, ¿qué es lo peor que podría pasar?

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Sé+eficaz 40 : Comó ser mejor profesional

¿Comó ser mejor profesional?

“Cada persona asume la responsabilidad de pensar cuál debería ser su contribución y su responsabilidad como trabajador inteligente. En la organización inteligente eso pasa a ser responsabilidad de todos y cada uno, con independencia de cuál sea su trabajo en concreto. “ Peter F. Drucker

La mayoría de nosotros vivimos preocupados por innumerables asuntos. Influir en algunos de estos asuntos está fuera de nuestro alcance, pero hay otros en los que sí podemos influir. Esos temas en lo que podemos actuar forman lo que Covey llama «círculo de influencia» y es sobre estos asuntos, y no en los que están fuera de nuestra influencia, en los que nos recomendó centrarnos y ser proactivos.

Alguno de esos asuntos que nos debería preocupar, y que están dentro de nuestro círculo de influencia, son nuestra gestión personal y nuestro desarrollo profesional.

David Allen nos hace también algunas recomendaciones sobre comportamientos para conseguir resultados, en relación con nuestro desarrollo profesional como trabajadores del conocimiento. Estos comportamientos son:

  • Mantener un control relajado en medio de una avalancha de trabajo.
  • Definir proyectos realizables a partir de orientaciones, iniciativas y presiones ambiguas.
  • Decidir las acciones requeridas cuando se plantean las cuestiones y no cuando entran en crisis.
  • Reagruparse, redefinir las prioridades y recuperar el equilibrio rápidamente cuando surge nueva información o cambian las circunstancias.
  • Estar solo, pero en cooperación con todos los demás.
  • Renegociar los acuerdos implícitos y explícitos con uno mismo y con los demás.
  • Expresar y considerar todas las ideas, incluidas las malas, delante del equipo y luego evaluarlas objetivamente.
  • Reenfocar rápidamente los resultados deseados y próximas acciones cuando surgen obstáculos.
  • Reconocer, clarificar, actualizar, revisar, revaluar y renegociar sistemáticamente los compromisos vitales y laborales, de modo que las energías personales estén plenamente disponibles para la tarea del momento.

Sin duda, es cada vez más importante ser capaz de orientarse y organizarse en circunstancias inesperadas y cambiantes, porque cada vez nos encontramos más a menudo ante nuevas y distintas situaciones.

Y tú, ¿qué vas a hacer distinto con tu zona de influencia a partir de hoy?

 

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Se+eficaz 38: Tus pensamientos son valiosos

Tus pensamientos son valiosos.

“Tal vez tus ideas no parezcan valiosas de manera inmediata y evidente, pero muchas de ellas contienen el germen de algo que podría llegar a ser extremadamente útil. Tal vez simplemente no puedas verlo aún. Darte la libertad de recoger toda clase de ideas para luego evaluarlas. Convierte la toma informal de notas en un hábito, ya sea al recibir inputs de otras personas – reuniones, conversaciones, mensajes de voz – o al ensayar una lluvia de ideas por tu cuenta. Establece una clara distinción entre la recopilación, el procesamiento y la organización y date permiso para recoger cualquier idea sin censura ni análisis. Los psicólogos lo llaman «cognición distribuida» Es una práctica que aportará una gran fuente de creatividad a tu trabajo y a tu vida.” David Allen

Para que las ideas valiosas que tenemos no desaparezcan con la misma facilidad con la que aparecieron, es necesario capturarlas.

Capturar es el primero de los cinco pasos del método GTD® para administrar el flujo de trabajo. Consiste en sacar de tu mente, y recolectar, todo lo que llama tu atención o consideres incompleto, sin aplicar ningún filtro o juicio de valor sobre ello.

Cuando recopilas, sacas «cosas» de tu mente y, con este sencillo hábito, favoreces llegar a tener una «mente como el agua». Esto significa que recopilar te ayuda a tener una mente más atenta, concentrada y libre de estrés. La «mente como el agua» es un símil que nos recuerda que es posible reaccionar siempre de forma proporcional a la naturaleza de las «cosas», al igual que el agua de un estanque reacciona de forma proporcional al tamaño de la piedra que tiras en él.

Capturar consiste simplemente en recolectar «cosas», sin pensar ni decidir si luego te vas a comprometer o no a hacer algo al respecto. Será en otro paso posterior, en una especie de «digestión», cuando decidirás qué quieres, tienes o necesitas hacer con ellas.

Si quieres adquirir el hábito de capturar me gustaría hacerte dos recomendaciones:

  • 1.- Haz que sea sencillo para ti. Lleva contigo una libreta y un lápiz, o una aplicación en tu teléfono móvil, o una grabadora, o todo ello… Lo importante es que te resulte fácil capturar en cualquier momento y situación.
  • 2.- Captura todo lo que llame tu atención, sin filtros. Para crear el hábito es necesario hacerlo siempre.
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Se+eficaz 24: Tu eficiencia aumenta cuando trabajas con sentido

Tu eficiencia aumenta cuando trabajas con sentido

“Si trato de poner orden en todo lo que hay incompleto en mi mundo, porque en realidad lo que quiero es desentenderme de mi vida, el estrés nunca se irá realmente.” David Allen

Hablar de GTD es hablar del arte de la productividad personal sin estrés. Nos dice David Allen que hay un tipo de estrés que podemos evitar cuando gestionamos correctamente nuestros compromisos, pero el estrés ocasionado por desear evadirnos, o escaparnos de nuestras vidas, no desaparece por más que pongamos en orden nuestras tareas pendientes. Nos dice también que, si somos capaces de dirigirnos interiormente en una dirección más comprometida desde el punto de vista espiritual. Una dirección más basada en el corazón que en la cabeza, entramos en un juego completamente diferente.

Para mí, la productividad personal tiene relación con «el corazón», con «la mente» y con «las manos».

Con esto quiero decir que somos personas más productivas cuando hacemos en cada momento lo que tenemos que hacer y, además, lo hacemos con el nivel de implicación adecuado. Y somos personas tremendamente improductivas – aunque hagamos miles de cosas – cuando lo que hacemos no nos conduce a ninguna parte y, además, lo hacemos de mala gana.

La productividad personal, bien entendida, tiene que ver no solo con la correcta gestión del flujo de trabajo, sino también con estar satisfecho con uno mismo, con hacer un ejercicio de reflexión sobre la dirección en la que queremos vivir nuestra vida, con estar dispuesto a pensar, con tomar decisiones y con actuar de forma coherente con las decisiones tomadas. Tu eficiencia aumenta cuando trabajas con sentido.

Mejoramos nuestra productividad personal cuando vivimos en sintonía con lo que hacemos, lo que pensamos y lo que sentimos. Podemos mejorar nuestra productividad personal cuando tenemos claros nuestros objetivos. Porque tener claros nuestros objetivos nos permite evaluar correctamente las posibilidades que se encuentran frente a nosotros. Y también mejoramos nuestra productividad personal cuando estamos centrados y atentos en lo que hacemos. Porque trabajar así nos permite hacer mejor las cosas y, además, descubrir nuevas posibilidades.